lunes, 23 de agosto de 2010

:: Con el macho de Crocothemis erythraea

La pasada semana disfruté de una interesante sesión en el Pozo Tremeo, del que publicaré algo en breve. Además de las orondas Argiope, que con la abundancia de comida del lugar están que revientan a estas alturas de la estación, me entretuve con los odonatos un buen rato. Estuve varias horas en la soledad de este paraje idílico, en la sola compañía de los cantos de los insectos, los ladridos lejanos de los perros, y la bulliciosa visita relámpago de una bandada de golondrinas que se acercaron a beber a la caída de la tarde.























En estas fechas ya andan hiperactivos todos los grandes amantes del calor: Aeshnas y Crocothemis erythraea sobre todo. Aún pululaba alguna pequeña Ischnura, perdida en el nuevo orden estacional de la laguna.

Tenía pendiente encontrarme con estos machos rojos desde hace tiempo, así que me centré en ellos. La iluminación de las imágenes de esta galería es predominantemente artificial, puesto que las imágenes con luz solar adicional no acaban de convencerme, y la luz disponible fue acabándose conforme avanzaba la sesión. En las dos primeras, de todos modos, aproveché la luz disponible para dotar de fondo de color a las imágenes. Por suerte, en los días anteriores alguien había segado el prado húmedo que confina parte de la laguna, de modo que la vegetación de eneas, lirios y juncias era accesible, y colindaba con esta superficie homogénea de verde (es lo que tenemos por aquí, y más este verano fresco y lluvioso).

La segunda foto está realizada en el segundo y pico necesario para emplear la luz del fondo para esos valores de exposición. Esta es la única en la que este macho, ya algo inactivo por el frío de la noche que se aproximaba, no se movió. Además tuve que hacerle sombra con la mano para evitar el reflejo directo del sol en el abultado "hocico". En las que no lo hice, además de conseguir fantásticos reflejos especulares de lo más incómodo, éstos quedaban expuestos como pequeñas estelas.
La última es un accidente afortunado, en el que, al tratar de rellenar con un flash las hierbas del fondo, este se me coló en el encuadre al redefinir el punto de vista. el resultado, mostrando por transparencia la venación de las alas me pareció interesante, ya que me sugería la luna apareciendo por detrás. Exploré un poco más esta configuración hasta dar con la imagen que os presento.

En las imágenes he limpiado un poco las motas de polvo más visibles, para conservar la atención en lo importante de la imagen. Una de las cuestiones más complicadas ha sido revelar adecuadamente para el intenso color de este ser. En general he tenido que reducir la saturación de los archivos originales, pues al pasarlos a sRGB para subirlos a web, los rojos se desmadraban. Hacía mucho que no tenía esta sensación de falta de control al revelar. Finalmente he llegado a este resultado, que yo veo bastante ajustado a la realidad en mi monitor, aunque para alguien que no conozca el bicho puede parecer excesivamente saturada. Como referencia primera para la temperatura de color he empleado los verdes de los fondos, que suelo recordar con precisión.



1 comentario:

isabel hermosell corrales dijo...

Qué buena sesión conseguiste de este bello macho. Unas imagenes muy bellas muy bien documentado.
Hace unos días, estuve observándoles en una charca del Parque Nacional de Monfrague...Había varias parejas sobrevolando el agua, copulaban en el aire para realizar enseguida y con precisión la puesta en el agua.